Amor
En un cóctel, la anfitriona no pudo evitar oír por casualidad la conversación de un amable caballero.
"Oh, la adoro, la venero", declaró el caballero.
"Yo también la adoraría si fuera mía", asintió su amigo.
"Su manera de andar y de moverse. Sus hermosos grandes ojos castaños, su cabeza tan orgullosa y erguida ..."
"Eres muy afortunado", comentó su amigo.
"¿Y sabes lo que me fascina realmente? La manera en que me mordisquea la oreja".
"Señor", interrumpió la anfitriona.
"No he podido evitar oír esas palabras tan cariñosas. En estos tiempos con tantísimos divorcios, admiro a un hombre que ama tan apasionadamente a su esposa".
"¿Mi esposa?", dijo el caballero, sorprendido.
"No, ¡ es mi yegua ganadora en las carreras !".






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